12 jun 2024

Hoy... Me toca..

Hablábamos el otro día, en uno de los grupos de Telegram en los que estoy (uno de mujeres, de todos los roles) sobre los tipos de perfiles que se nos acercaban por redes.

Coincidíamos en que antes de responder a cualquier solicitud y más a un mensaje, hacíamos una amplia investigación.

La verdad es que en estos días en los que donde más nos movemos es en redes sociales, un perfil es la primera carta de presentación que ofrecemos de nosotros mismos.

Algunos no deben tener claro que es una fuente rápida de información y que, basándonos en eso, se toman muchas decisiones.

Es cierto que las apariencias engañan, positiva y negativamente, pero, la realidad (al menos la que todas hemos comprobado ya) es que cuando el río suena…

¿Hacemos un resumen?

Eco - Eco

La nada más absoluta. Ni una imagen, ni un comentario, ni una interacción.

… Eco …

Y si te escriben, suelen ser tan parcos en palabras como en la molestia que se han tomado…

“Hola”

No sé cómo esperan llamar la atención, o se deben pensar que estamos tan aburridas que nos morimos por responder a algo así…

Don loves y retweets

Aquí tenemos a uno que ha avanzado un poco más. En ocasiones hasta se ponen una imagen de avatar, aunque no siempre se molestan tanto.

Su feed está lleno de “loves”a fotos de perfiles que en muchos casos ni sigue, y retweets de otras cuentas.

Te escribe, parece educado… Pero, sinceramente, ¿Merece la pena responder a alguien así?

Don Miembro

Esto empieza a ponerse divertido.

Aquí podríamos hacer una mezcla con los dos anteriores. Hay perfiles casi vacíos, y otros con algo más de contenido.

Pero en todos, una cosa destaca por encima de las demás, y nunca mejor dicho.

El caballero en cuestión tiene a bien mostrarnos su mejor arma de seducción:

Su entrepierna es explícitamente lucida en cada una de sus imágenes, en diferentes posturas para que pueda “admirarse”.

Estos suelen escribirte con un:

“Hola, zorrita…” En el caso de las sumisas

Y en el caso de las Dominas, un

“¿Te gustaría usarme?”

Mandarles a pastar, es lo que solemos hacer en ambos casos.

Las apariencias engañan

¡Si es que somos unas mal pensadas!

Tenemos aquí a uno, con un perfil más elaborado. Se ha molestado en hacerse un “about” que hasta suena elegante.

Pero, luego, viendo su contenido, la mezcla entre fotos explícitas, “loves” a imágenes de mujeres con pechos grandes o totalmente sexualizadas. Retweets de folladas intensas… Dejan claros por donde van sus apetencias.

 Si te molestas en responderles con un, “creo que no coincidimos en gustos” les sale el gentleman interior que llevan dentro y tratan de convencerte de que no es eso lo que realmente buscan.

El perfecto

De los mejores.

Perfil completo, fotos elegantes. Textos en su biografía para mostrar toda su destreza en estas lindes.

Mensajes educados, presumiendo de su amplia experiencia…

Pero, a la mínima que llevas la contraria:

“No eres de verdad, tendrías que aprender más”.

¡Vaya, si es que somos tontas!

Hay más, vamos a resumir o será un post eterno:

Solo mujeres

Todo lo anterior sería válido, pero un detalle que no pasa desapercibido. Solo sigue e interactúa con mujeres.

¿Para qué vamos a perder el tiempo?

Menos, es más.

Este suele moverse más en Twitter, ya sabemos que los caracteres son limitados.

En su perfil podemos encontrar el mismo patrón de respuestas.

“Qué rico”

“Bufff”

"¡Ay dios!“.

Solo sé que no se nada.

Este perfil es muy divertido. Cambia según le da el aire.

¿Qué pone que es Dom y escribe a una Domina?

Es que se siente superatraído por ti y le encantaría probar el otro lado.

¿Qué es sumiso y se dirige a una sumisa?

Es que le va la humillación dura y nada lo es más que ser esclavo de una.

Me dejo muchos, quizás haga una segunda parte…

De verdad… Luego os quejáis de que os rechacen sistemáticamente, pero lo realmente complicado, es no hacerlo.

Molestarse un poco no es difícil. Dejar de ser un animal baboso, tampoco, que, aunque sea detrás de una pantalla, las realidades la traspasan.

Gracias a mis cabronas apocalípticas por ser fuente de inspiración.

 

9 jun 2024

Las ganas y las rampas.

Ayer escribía un post un tanto negativo.

Llevaba un par de días no demasiado buenos, al menos bedesemeramente hablando. De esos en los que parece que la balanza se desequilibra y que lo malo pesa más que lo positivo.

En los que las dudas te invaden y tratas de que la lógica se imponga por encima de todo.

Pero, a veces, la casualidad nos estampa la realidad en la cara.

Le contaba a siervo, en mi respuesta a su correo de hoy, que, en mi caminata mañanera, me había cruzado con una señora mayor, que iba vestida con un atuendo deportivo perfecto, y los labios pintados de rojo.

Un cruce breve, a primera hora de la mañana. Una sonrisa compartida y un comentario por su parte:

“¿Hay que sacar ganas, eh?”

“Y tanto…” le respondí yo.

Después, durante el resto de mi camino, me quedé pensando en esta aparente tontería, pero que, quizás por el momento, tenía más peso del que parecía.

Como comentaba, los dos días anteriores no habían sido buenos. Incluso hubo momentos de replantearme la locura en la que a veces siento que vivo. Si lo positivo de mi relación con siervo, supera a lo negativo.

Probablemente, si la balanza no fuese la mía, el lado de lo menos bueno estaría al límite de lo que pudiera soportar.

Siempre digo que hay mucho de nuestra relación, que no cuento por aquí. Y ahora que escribo esto y sonrío al hacerlo (e imagino su sonrisa cómplice) soy más consciente de cuanto me callo.

Pero qué queréis que os diga. Hay conexiones que, por extraño que parezca, merecen hasta las cosas menos buenas.

No tengo que “sacar ganas” para estar con él. La idea de no estarlo es lo que realmente me acojona.

Es cierto que a veces no es fácil. Que parece que todo se nos pone en contra y que el desánimo puede llegar a influir un poco negativamente, pero mentiría si dijese que incluso en estas situaciones, ambos no hacemos todo lo posible por recuperar esa cercanía.

Y es que cerca es como mejor estamos.

 

 

Hoy hemos podido conversar un ratito, y aunque claro que las malas sensaciones de estos días estaban presentes, han durado poco.

Ese ánimo de querer reconectar y dejarlas atrás se ha impuesto y no hemos tardado nada en compartir risas y en recordar que lo bueno que tenemos, lo que nos une, es demasiado valioso como para perderlo por alguna “rampa” que nos crucemos en nuestro camino.

Otras hemos superado ya.

En ese post negativo, comentaba que una D/s no es una relación fácil. Saliéndonos de los estereotipos de “una manda, uno obedece” hay muchas cosas en las que hay que remar juntos, y en la misma dirección.

A veces cuesta. Hay “agujetas”, incluso cansancio, y apetece no hacerlo… pero luego piensas en cuantos beneficios hay en lo que compartes que la idea de dejarlo atrás es simplemente imposible.

Para las agujetas dicen que hay dos remedios, agua con azúcar o hacer más ejercicio. Yo evito el azúcar, todo lo que sea posible… así que tendré que hacer más ejercicio.

Y una ración doble de lo que tenemos, suena muy apetecible.

5 jun 2024

Las Conjunciones extrañas.

Mi Dueña y yo nos profesamos un afecto mutuo muy intenso. Nos queremos mucho, la verdad. Hay unos sentimientos muy fuertes que nos aportan mucho a los dos y que provocan, como es natural, que estemos muy pendientes el uno del otro, muy preocupados por el bienestar del otro, muy focalizados en hacer feliz al otro. Y esto, que en mi caso no plantea ninguna dificultad, sí puede parecer algo más extraño en el caso de Mi Dueña. Cosas del rol.

Que su bienestar sea mi prioridad, es lo natural. Para algo soy su sumiso. Pero quizás ella, más que buscar una reciprocidad en ese aspecto, debería limitarse a disfrutar de lo que yo pueda ofrecerle sin preocuparse ni lo más mínimo de cómo pueda yo sentirme. Pero las cosas no son así. No al menos en nuestro caso. Y no concebimos que pudieran ser de otra manera, porque así es como son entre dos personas que se quieren.

Quizás pueda parecer difícil cómo hacer encajar afecto y BDSM. Cómo puede ser que Mi Dueña, que prioriza mi bienestar por encima de todas las cosas, coja una fusta y me ponga el culo rojo a más no poder. Cómo puede ser que me quiera tanto y, al mismo tiempo, me haga sufrir. Porque como expliqué ya en este mismo blog no hace mucho tiempo, el dolor está presente en nuestros juegos. Y es verdad, no parece que sean cosas demasiado compatibles, así que entiendo perfectamente que cueste un poco encontrar la conjunción correcta.

 

Parece de entrada que deberíamos pensar en la conjunción disyuntiva. O me quiere o me azota. Las dos no pueden ser, son contrapuestas. Porque se preocupa por mi bienestar o busca mi sufrimiento. Me trata bien o me provoca dolor. La célebre Historia de O... ¿Se refería quizás a esta "o" disyuntiva? Como si hubiera que escoger. O afecto o BDSM. Pues menudo panorama... nosotros que lo queremos todo...

Descartada la disyuntiva, podríamos acudir a la conjunción adversativa. Me quiere pero me azota. Algo hemos ganado, porque aquí ya admitimos que caben las dos posibilidades, aun admitiendo que una es contra a la otra. Hay afecto, pero también hay BDSM. Sí, de acuerdo, es mejor este "pero" que la "o" anterior, aunque plantea un problema: es como si hubiera menos afecto por el hecho de compartir prácticas BDSM. O que hubiera menos BDSM por compartir afecto. Vaya... tampoco ésta es entonces la solución.

Podríamos arriesgarnos con la conjunción copulativa. Me quiere y me azota. Hay afecto y hay BDSM. Me trata bien y me provoca dolor. Se preocupa por mi bienestar y busca mi sufrimiento. Lo uno no excluye lo otro, sino que se suma a ello, por más que la suma pueda resultar de entrada compleja. Pero se suma. Vaya si se suma. Lo digo con conocimiento de causa, porque lo he sentido. Esta conjunción, esta "y" rebelde, tiene cabida entre nosotros. Y estoy seguro que la tiene también entre muchas otras personas. 

Volviendo a Historia de O, hay un pasaje en el que advierten a O, estando en Roissy, de que con ella serán más duros porque está ahí por amor. No sé muy bien cuál era la finalidad perseguida con esa dureza adicional. No sé si querían extirpar de ella sentimientos como el afecto para ponerla frente a frente con su nueva condición. O si pensaban -y es lo que yo prefiero también pensar-- que el afecto la podría llevar más allá en el camino de la D/s. 

Siento que el afecto entre Mi Dueña y yo crece en paralelo a como crece la intensidad de nuestros juegos. Incluso de aquellos que a mí no me atraían nada, como los que tienen que ver con el dolor. Y no creo que quepa tampoco la conjunción causal: no nos queremos más porque me azote más fuerte ni, tampoco, me azota más fuerte porque nos queremos más. Simplemente, avanzamos juntos por un camino en el que compartimos muchas cosas. "Y" todas ellas buenas. Sonará extraño (o no), pero al final está muy claro que la conjunción más adecuada es simplemente la copulativa. 

el_siervo[AI]

2 jun 2024

De compras.

Estos días he estado mirando cosas para ampliar un poco el ajuar bedesemero.

Hacía tiempo que no me veía llenando una cyber cesta de compra, ni curioseando por páginas de juguetes perversos.

La verdad es que en mi maleta hay bastante variedad ya, y que al final, la cabra tira al monte y le doy uso a lo que más me gusta.

El día que lola se estropee, voy a estar muy jodida.

Un juego nuevo de plugs (Sonríe sumiso, que yo también lo estoy deseando), algún instrumento de esos que funcionan a control remoto sobre los que quiero seguir investigando y comparando…

Hay bastantes cosas en este momento. Luego veremos que se viene y que se queda para otras ocasiones.

Lo divertido fue cuando en una de esas recomendaciones de la página me encuentro con esto:


 

No hace tanto ni me hubiera fijado. Habría ido rápido a otra cosa. Pero, no solo me quedé mirándolo, sino que además empecé la búsqueda de otros modelos.

Acordándome de mi sumiso, y no para bien (Deja de sonreír, o al menos inténtalo).

Nunca había tenido interés en feminizar de ninguna manera a un hombre. Me parecía aburrido y muy estereotipado.

Hasta que, por lo que empezó con una broma con una amiga, me vi eligiendo ropa interior femenina para mi sumiso.

En aquel momento pensé que se quedaría en eso, algo momentáneo y divertido.

Pero vaya, puedo recordar bien cuando en una céntrica cafetería madrileña, le di discretamente aquel regalito, y su cara al volver del baño con uno de los tangas puestos.

¿Os he hablado alguna vez de lo que me ponen ciertas caras de mi sumiso?

Debería hacerlo. Me lo apunto.

Seguía convencida de que aquello sería un juego concreto. En ese encuentro fueron partícipes de grandes instantes y alguna sorpresa extra.

Pero regresaron, y para mi asombro, me gustó que lo hicieran y como se produjo.

En mi último encuentro, en mi maleta, había una nueva adquisición y otra vez, la oportunidad de disfrutar de su cara al llevarla.

Creo que sigue sin gustarme feminizar, aunque me encanta lo que siervo me transmite cuando usa algo así.

Se suele relacionar feminización con humillación, pero diría que lo que él me ofrece es totalmente lo contrario.

Y qué mierda esto de no querer revelar todo lo que compartimos, porque en mi mente hay un recuerdo muy concreto de lo que sentí en un instante de lo menos bedesemero, pero en el que él, llevaba puestas una de esas bragas.

Tengo un sumiso tremendo. (Ahora soy yo la que trata de dejar de sonreír).

Creo que sus gustos son más “amplios” que los míos y probablemente le encantaría que otro tipo de modelos menos correctos fueran sustituyendo a los que ya tenemos, pero… por ahora es lo que hay.

Verme cotilleando cierto tipo de prendas, ya es un paso con el que no contaba.

Imaginármelas puestas en mi sumiso, un deseo que no creo que tarde en cumplirse.

29 may 2024

Sí, pero no igual.

“Con tu entrepierna siempre me he divertido más”.

La verdad es que la frase que le dije hace rato a toofast cuando hablamos por teléfono, era bastante más explícita y subidita de tono. Pero hay cosas que prefiero ahorrarme por aquí.

Era cierta. Cuando pienso en él, y en poder repetir juegos (es lo que tiene ser amigos con derecho a fusta), hay una práctica concreta que me apetece.

Eso no quita para que también la haya hecho con otras personas que han estado a mi lado, o con mi sumiso actual, y que la disfrute…

Pero, que queréis que os diga, hay prácticas que, dependiendo con quién, saben mejor.

Siempre he dicho que cada persona te motiva unas cosas u otras. Y aunque mi elenco de gustos es amplio, creo que cada una la he disfrutado de diferente manera.

No deja de ser un lujo.

 

Ahora, con siervo, ocurre lo mismo.

Llevamos semanas dándole vueltas a algo que nos apetece. Se pasa varias veces por mi cabeza, incluso sorprendiéndome de que sea así.

Anteriormente, no me había llamado la atención. Alguna cosilla… pequeños detalles, pero profundizar hasta donde los dos queremos, nunca tanto.

Me gusta ser buena en lo que hago. Dejar pocas cosas a la casualidad, y sin todo el control que sea posible.

Es cierto que esta práctica pone eso muy complicado para lo exigente que yo soy, y que, aunque nuestra relación es muy sólida, me acojona meter la pata.

Qué sí. Él lo entendería, si lo tengo claro. O, que no soy perfecta, eso, cristalino… pero, es que no me gustaría que tuviera que pasar por algo que no fuera necesario, aunque tenga que esperar para hacer lo que nos apetece.

Hay que ver, empiezo hablando de cochinadas… Y termino poniéndome seria.

¡Es lo que hay!