Te haré Sufrir, Te haré llorar.... Vas a Necesitarme.

3 ago. 2017

Juntos, pero no revueltos



 A raíz del post de “Feelings” y de un comentario de  _alyssita_ se me abrió la posibilidad de escribir algo más sobre sentimientos…  Y en concreto, de los que mencionaba en el primer “apartado”. 

Como describía en ese post cuando te encuentras con alguien con el que esa sensación de que todo fluye, no puedes evitar querer mas y descubrir donde puede llegar la cosa.

_alyssita_ hablaba en su comentario de que a veces, a pesar de que existe ese “buen feeling” inicial al final te terminabas dando con la pared y de qué hacer para evitar esto. 

 Ahí no pude evitar pensar en el porqué  de esa necesidad y rapidez   que nos autoimponemos de “juntar caminos”.  En cierto modo, y como también hablé en “Adictos al sentir”, cuando algo nos gusta, lo queremos para ayer. Si nos pasa con la comida, ¿cómo no nos va a pasar con algo que aporta tantas y tan buenas sensaciones?


 Y creo que la cuestión que debemos aprender (por complicado que sea) es ser capaces de caminar juntos pero separados.  Posiblemente lo haya dicho ya en alguno de mis post, pero tenemos que saber disfrutar de ese “camino” que se recorre hasta llegar a lo que vemos como meta.

Al compartir esos “caminos separados” podremos disfrutar del mismo paisaje, ver las mismas cosas, charlar mucho durante lo que andemos, compartir experiencias en ese camino, incluso caernos y buscar la manera de levantarnos. Es decir… conociéndonos que al final es lo único que importa para lo que vendrá o no después.

Y será en este camino, paralelo pero separado, cuando nos demos realmente cuenta de si queremos que llegue el momento en el que nuestros caminos se crucen… para seguir caminando juntos o quizás no. Y hasta puede que se crucen en un momento dado, y sigan por separado para volver a juntarse cuando sea necesario.



Porque si algo he aprendido en estos pocos años, es que todo tiene su momento… 

No podemos correr sin calentar, o nos lesionaremos. Y en cuestión de sentimientos la lesión puede llegar a ser muy jodida. Así que en nuestro camino hacia una relación, tenemos que aprender a “calentar” y saber que esto no cae en saco roto, si no que es la mejor manera de recorrer ese sendero que nos lleva a una meta tan satisfactoria.
 

1 ago. 2017

The Pleasure and the Pain

Los "praos" ... Si, cuando yo digo que enseñan o en este caso recuerdan...
Bendito gallego que bonito lo canta.



 "Tomaré todo lo que ofreces,
porque es todo lo mismo.
La espina con la flor.
El placer y el dolor.
Escalaré esa montaña,
porque eres tú de nuevo.
No puedo vivir sin ello,
el placer y el dolor"

27 jul. 2017

Adictos a Sentir



 ¿Pueden las sensaciones que vivimos dentro de la D/s crear adicción?

Casi nada ¿verdad? 

Ya hace unos días, conversaba yo con un gallego con el que en poquito tiempo, ha surgido una complicidad de esas “raras”, sobre esto de ser “Adictos al sentir”.

Charlas largas, sobre lo divino lo humano y lo casi imposible… y de alguna manera extraña, llegamos a la conclusión de que esas sensaciones que encontramos en la D/s causan un tipo de adicción.

Era un sentimiento que ambos compartíamos: esa necesidad por sentir aquellas cosas que nos encendían mentalmente y que tanto nos apetecía revivir.
 
También hablamos sobre las “marcas” internas que dejaban ese tipo de sensaciones, “marcas” que te llevaban una y otra vez a ese instante donde fueron vividas.

Si… por suerte tengo dentro de mí  unas cuantas de esas marcas y creo que por eso soy muy afortunada.

¿Se puede ser adicto a la D/s? Bueno, yo creo que de alguna manera sí. Quizás y como todo, hay que saber llevarlo y que no te lleve a ti. Saber que una relación D/s te aporta todo ese tipo de sensaciones, que no encontrarías en otro tipo de relación, es algo fantástico y que no podemos evitar desear, pero tampoco quiere decir que lo consigamos con el primero que pasa.

Sin duda esta sensación se magnifica, cuando das con alguien con el que conectas, con el que te encuentras hablando de cosas que con otra persona habrías tardado un mundo y con el que no puedes evitar dar un paso más y tirar de la cuerda un poco… O arrinconar una y otra vez.

¿Adrenalina? ¿Puede que la D/s active esta hormona y nos haga sacar instintos más profundos y placenteros? ¿Por eso queremos repetir una y otra vez?

Sinceramente, no sé que será pero sí que no quiero perderme esas sensaciones... y menos si vienen de tierras gallegas.
Aunque lleguen cuando tengan que llegar.



25 jul. 2017

Naturaleza (2ª Parte)





Empecé a desabrocharte cada uno de los botones de tu camisa, tomándome más tiempo del necesario en cada uno. Lo bueno se hace esperar.

Tu mirada no podía evitar ir de un lado a otro, buscando a cualquier senderista que pudiera acercarse y acabar con lo que allí iba a pasar.

Te quite la camisa y la dejé encima de la mesa,  fui a por mí bolsa de juguetes y la abrí mientras me divertía mirando tu cara. 

Saque tu collar, aquel de cuero negro que usábamos en las grandes ocasiones.  Y me dirigí hacia ti de nuevo para colocarlo alrededor  de tu cuello.

Ese siempre ha sido uno de los mejores momentos, solo nuestro.

Nuestras sonrisas se cruzaron por un momento…. Hasta que te diste cuenta de que mis manos iban directas a tu cinturón. 

-        -    Si, te voy a desnudar.

En ese momento te pusiste serio y yo solté una carcajada. Siempre tan digno.

Una vez que lo había desabrochado, fue el turno del botón y de la cremallera del pantalón. Pude sentir como tragabas saliva mientras los dejaba caer al suelo y te pedía que terminaras de sacártelos.

Obedeciste sin pensarlo.

-          -  Todo… quítatelo todo – Dije

No puedo evitar divertirme cuando veo como tus nervios te ganan la partida y tengo que repetirte las cosas. Sabes que no me gusta tener que hacerlo y que en algún momento pienso cobrármelo.

Bajas tu mirada al suelo, mientras te deshaces de tu ropa interior  y susurras un:

-           - Ya está, Mi Dueña.

Me retiro de nuevo a la bolsa, sin perderte de vista… y saco unas muñequeras y un mosquetón. Me acerco de nuevo y las pongo en tus muñecas.  

Agarro la argolla de tu collar… y te llevo hasta un árbol que hay justo en frente de la mesa.  
Te quedas apoyado en el mientras yo regreso a la bolsa y rebusco en ella. Unas pinzas, el flogger ¿la mordaza?. Si a mí no me gusta usar mordazas… 

Cojo el flogger y mientras me dirijo hacia ti, veo como vuelves a sonreír. Veo en tu mirada tus ganas… y te dejo ver las mías. 

Cuando estoy muy cerca me susurras con cara de bueno:

-           - Por favor, azóteme.

Y te sonrío… 

-          - Claro cielo, como gustes.
-           - ¿?¿?¿?

Un azote rápido con el flogger… pero…  Te pido que abraces el árbol y engancho el mosquetón uniendo las dos muñequeras. 

Tu trasero queda expuesto y dispuesto para que le haga lo que quiera… Acaricio tu trasero con el flogger . 

-            - Tengo hambre, ¿tú no?

Y me dirijo a la mesa…. 


20 jul. 2017

Feelings

La verdad, es que este post iba a ir orientado hacia algo sobre lo que hable ayer con alguien, pensaba escribir sobre esa “adicción” que crean muchas de estas sensaciones tan nuestras, y que creo que solo se dan en este tipo de relaciones…

Pero, sería comenzar por la mitad y no sería lógico, así que antes de lanzarme a ese post, hoy hablaré también sobre sensaciones, pero de otro tipo:

Las sensaciones iniciales:        
     

¿Os ha pasado eso de conocer a alguien y de repente tener una sensación de feeling tremenda? A veces, cuando menos lo esperas, las cosas fluyen de una manera natural y sin darte cuenta enlazas una conversación con otra y sonrisa tras sonrisa. Y cuando eso pasa en momentos en los que ni tu misma te permitías sentir, mejor que mejor.

¡Qué difícil es esto! Así que cuando pasa algo así no puedes evitar tirar del freno de mano y decir eso que siempre has dicho… Tiempo al tiempo. Esperar y conocer.

Pero no vamos a negar que esperar cuando se ven ciertos detalles se hace un poco más sencillo y por mucho que no quieras, te descubres pensando en cuales  y como serán los próximos movimientos.

También podemos encontrarnos con el caso contrario, alguien con el que a priori no hay un feeling tremendo, pero con el que poco a poco se van estableciendo una serie de rutinas que te agradan y que puedes llegar a echar de menos.

Quizás son en estos casos, en los que el tiempo es el encargado de hacer su función, donde mejor se conocen a las personas, sin prisas pero quizás con mas detalles.

Y por ultimo, en esas ocasiones en las que algo dentro de ti te dice... "aquí no hay donde rascar". Puede que con el tiempo desarrollemos un sexto sentido, que pocas veces falla, que nos prevenga de que caminos tomar o cuales ni intentarlos.

La cuestión, es que sea cualquiera de las situaciones, sin duda hay que mantenerse con un tanto de frialdad y dejar que las cosas  vayan por donde tengan que ir.