Te haré Sufrir, Te haré llorar.... Vas a Necesitarme.

19 may. 2019

Una entrada que no cuenta


Hace una semana, estaba disfrutando de una gran comida Nepalí en los madriles…

Y aquí estoy una semana después, medio acatarrada y forzándome a escribir para no dejar el blog sin una entrada semanal (No me tengáis en cuenta la del miércoles).

Realmente  mi cabeza no está para plasmar lo que tenía en mente. Hoy pretendía hablar de rupturas y de sus fases de aceptación, pero ni tengo ganas de estar tanto tiempo delante del ordenador para escribir, ni mi estado de ánimo me lo permite (Con una gran sonrisa desde el viernes, que no me deja pensar nada mas). 

Así que os vais a tener que conformar con este post tan raruno de hoy… Y esperar al miércoles y al domingo que viene para algo “un poco más decente”.

Contadme… ¿Vosotros también sonreís? 

Jodida Intensidad 

12 may. 2019

Evolucion Necesaría.


Unas horas antes de viajar a Madrid, y no queriendo dejar el blog sin su entrada dominguera, aprovecho cierta inspiración que me vino anoche hablando con mi sumiso.

Echando la vista atrás, cada día soy más consciente de los cambios que he ido teniendo en todos estos años de vida bedesemera. 

A mi misma me parece mentira pensar, que hace 15 años desde que empecé a dar mis pasitos en esto. Entendamos “dar pasitos” por empezar a socializar con gente y entender que lo que sentía no era cosa de locos.

No puedo evitar sentir cierta nostalgia de aquella “inocencia”. Ese afán por absorber y aprender todo lo que pudiera y casi de cualquiera.

Tardé tiempo en identificar lo que realmente quería, en sentirme cómoda buscando únicamente lo que a mí me satisfacía sin dejarme llevar por las visiones más típicas que encontraba en la Dominación Femenina.

Nunca me ha atraído la idea de tener un sumiso que viniera a mi casa a hacer las labores cotidianas. No veo nada interesante en que un sumiso limpie la taza del wc de rodillas, ni que lo haga con cofia y delantal. Tampoco en que se comporte como un perro las 24 horas del día.

En estos últimos años he desarrollado mucho mi faceta más sádica, disfrutando de ella como no lo hubiera pensado cuando empecé. 

Soy sádica, mucho, si. Pero no me vale solo con el dolor. Necesito ese componente D/s como vinculo para llegar a ello. Sin entrega, no siento lo mismo.

Y en esa relación D/s, también descubro una evolución hacia algo mucho más fino y exigente, necesitando y saboreando los pequeños detalles que aportan las bases de todo lo que se crea después.
En ese nivel de exigencia, empiezo a darme cuenta de que cosas que antes pasaba por alto, ahora me importan. A veces detalles que en algún momento eran nimios, ahora llegan a cabrearme… Y en cierto modo, aun estoy digiriendo como afrontar estos “cambios” y lo que es más importante, transmitirlos a quien está conmigo.

Cuantas veces habré dicho ya en este blog, que esto de la D/s es un camino eterno… No solo para lo que una relación implica, sino también por lo que supone para uno mismo.

Evolución constante y aprendizaje necesario.


 ¿Os he dicho ya que me voy a Madrid? ….

La verdad y con toda la ilusión que me hace este viaje, no puedo evitar pensar que esta tarde, de no haber viajado, podría tener en mis brazos al mejor compañero de evolución que podría haberme imaginado.

Pero, de igual manera disfrutaré todo lo que pueda de la capital.

7 may. 2019

Encuentros a media tarde.


Cuando nos cruzamos en aquel semáforo, algo me dijo que volveríamos a hacerlo.

Después de aquel encuentro fortuito, habíamos cambiado unos cuantos mensajes, con la esperanza de volver a vernos. Pero a veces la vida marca sus propias fechas y no había sido posible.

Poco a poco, los mensajes se fueron distanciando hasta desaparecer de nuevo.

Ha tenido que ser hoy, en aquel viejo parking del centro de Oviedo donde nos volvimos a encontrar.

Yo esperaba en el coche, y tu justo aparcaste en la plaza de al lado. Miraba mi móvil cuando subí la cabeza para ver quien llevaba la música tan alta. Y ahí estabas tú, también ojeando el móvil. 

De nuevo, nuestras miradas se juntaron y sonreímos como siempre, sonreímos igual que en aquel último semáforo. 

Nos bajamos de nuestros respectivos coches y nos abrazamos. El tiempo no pasa cuando algo sienta bien.

Y cuantas cosas se pueden decir sin tener que hablar. Cuanto se puede recordar en un minuto.

Un parking puede ser testigo de cosas, de momentos que pasarían inadvertidos para otros, pero que sin duda siempre dejaran una gran sensación cada vez que otros entren a aparcar en el.


5 may. 2019

Perder "la virginidad"


Creo que siempre que me planteo conocer a alguien me invaden esos “mismos nervios” de todas las veces anteriores. 

A pesar de que ya han sido unas cuantas por diferentes motivos, siguen estando ahí y siempre resultan especiales.

En esas primeras veces, te planteas muchas cosas.

 ¿Será el momento? Seguramente te has pasado cierto tiempo hablando con una persona. En estos años mi tiempo ha ido variando por diferentes motivos. Cuando empecé me resultaba mucho más fácil conocer a alguien en un chat, foro… y quedar a tomar algo.
Ahora, me lo pienso muy mucho (muchísimo). Tengo que tener claro que hay un interés real, que puede haber una posibilidad de llegar a algo con la otra persona. He dejado muy atrás lo de quedar simplemente para conocerse y charlar. (Quizás lo de que lo mucho cansa, se ha hecho realidad en mi caso). 

Me tiene que apetecer mucho.

Cuando llega el momento, cuando se tiene claro que es algo que apetece por ambas partes, esos “nervios” van creciendo. Llega la hora de poner las cartas en la mesa y comprobar si todo lo hablado y compartido servirá para lo que realmente se quiere. Es inevitable preguntarse si esa conexión que ha habido a través de una pantalla, estará en el cara a cara. Si os vais a sentir cómodos y no habrá algún momento donde no saber qué decir. 

El aspecto físico también forma parte de las dudas, no vamos a negar que todos necesitamos cierto feeling con la otra persona.

Aun así… sigues queriendo esa “primera vez”.

Se pone una fecha, se acuerda un sitio... 

Y llega “El Momento”.



Si echo la vista atrás y recuerdo todas “mis primeras veces”, la verdad es que de la mayoría tengo un gran recuerdo. Si pienso en las relaciones que he tenido y que considero “más especiales” en esas primeras veces siempre ha habido muy buen rollo, y aunque han sido bien diferentes en todas he compartido esa sensación de tener claro que iba a haber algo más.  

En alguna ocasión, han sido rápidas: Conocer, quedar en un par de días, tomar algo y “al asunto”. La Isthar jovencita hacía cosas que ya no haría ni loca. Y aun con esa rapidez, sentir que todo fluía como debía y querer repetir más veces con esa persona. Y hacerlo durante años. 

En alguna otra, después de muchos meses de charla y “Puteos varios”, hacerte un viaje muy largo para conocer a esa persona. Y aunque parezca igual que la anterior, creo que el hecho de llevar un tiempo charlando puede facilitar algo las cosas (no siempre tiene que funcionar así, claro).  Sentirte cómodo con alguien, incluso en una ciudad y en un sitio que no es el tuyo, hace que todo sea sencillo, y que lo que tanto tiempo has estado deseando se haga una realidad que siempre recordarás con una gran sonrisa. 

Y cuando juegas en tu terreno, en tu “casa”. Cuando no eres tú la que viajas a otra ciudad, si no que estás en un sitio que conoces y “dominas”.  Podría parecer que todo es mucho más fácil aun, y mucho más si esa primera vez, es con alguien que Cyber conoces de hace años. ¿Debería ir todo rodado, no? Si, seguramente fue así, pero esos “nervios” seguían ahí. Esa necesidad de que esa otra persona estuviera aun más cómoda de lo que tú misma querías estarlo, me mantenían demasiado pendiente, olvidándome un poco de disfrutar. Incluso perder el hambre a pesar de las horas que pasaban, al menos el hambre de comida… la otra crecía.

También las hay tranquilas, con la confianza que te da tener cierta experiencia (siempre sobrevalorada). Las de saber que aunque hay un destino, no hay prisa en tenerlo y que esa primera vez, tendrá una segunda, una tercera…. Unas cuantas, hasta que se decida dar el paso real a algo más. La cercanía suele facilitar mucho estas cosas.  Y en esta cercanía también se crea otro tipo de complicidad que lleva a compartir otra clase de momentos.

Hay “primeras veces” que incluso se repiten por segunda vez. Las sensaciones son diferentes, los nervios también. Quizás lo que implicaban, resultaba más conocido y lo hacían un poquito más fácil. O es que un buen te, lo mejora todo.

Y ahora, en este momento en el que puede que me plantee una nueva “primera vez”, me doy cuenta de que quizás, por muchas o pocas veces que vivas algo así, el hecho de que sea con diferentes personas siempre va a hacer de ese momento algo único y diferente. Que siempre habrá una sensación diferente y unas “ganas” diferentes. Y por eso, siempre será especial. (Más aun si sale bien).

¿Y que espero que haya en esta primera vez?
El tiempo lo dirá.

28 abr. 2019

Letras rápidas.


Tenía preparado otra entrada para para hoy, pero viendo que aun me quedaba un ratito para la hora a la que suelo colgar el post, he abierto el editor de entradas y sin más ... :

Esta semana me debe haber dejado sin capacidad mental.

En serio, hay veces que necesito hacer esfuerzos para entender las cosas… entender las actitudes de quienes me rodean (Hablando siempre de BDSM, que los “traumas” vainillas ya se quedan fuera).

Creo que peco de cercanía, de estar pendiente de quien está conmigo o de quien podría llegar a estarlo. Incluso a veces, yo misma siento que no debería hacerlo tanto… pero hay cosas que van con la manera de ser de uno.

Y cuando todo va bien… y de repente hay un cambio de actitud por la parte contraria, intento analizar el motivo. Intento hablarlo, y si en esa actitud hay algo que me molesta también lo hago saber.

Pero… ¿y cuando la otra persona o no se da cuenta, o insiste en seguir con una actitud que separa más que une?... 

En una entrada atrás hablaba de la facilidad que tengo para “levantar muros” y realmente en momentos así es cuando más lo siento. Llega un momento en el que mi mente siente que no tiene la necesidad de aguantar ciertas cosas… y “ladrillo a ladrillo” toma distancia. Y si tomo distancia, ya sé lo que va a terminar pasando.

Y por mucho que me fastidie, suelo acertar al hacerlo.

No entiendo porque siendo adultos, no podemos plantear las cosas de una manera sincera y abierta. Si algo cambia, un sentimiento… si hay un malentendido que nos hace no sentir cómodos, creo que es tan fácil como hablarlo y ya está. A estas alturas no creo que nadie nos obligue a nada (al menos en el plano del que hablamos) y si algo no se quiere continuar, no se hace y cada uno por su lado.

No llego a comprender por qué hay que darle vueltas a algo, para que la otra persona se sienta aludida, o sea quien tome la decisión de distanciarse… para quizás sentirse menos culpables por una decisión que no se atreve a tomar.

Y me fastidia mucho, no llegar a entenderlo y mucho más cuando aprecio a la otra persona. Me fastidia porque realmente noto como se rompe algo que seguramente podría tener solución y va a terminar con un desencuentro que propicie un distanciamiento total. 

Así que mi domingo electoral, pasa por notar que no me siento del todo bien. Que en mi cabeza hay una extraña sensación que no puedo controlar y terminando de escribir un post a 15 minutos de tener que publicarlo.

Terminando un post, a la vez que siento que alguien ha tomado distancia y que no sabe o no quiere hacérmelo saber.


¿Un café?